Perspectivas de un Nuevo Plan de Estudios.

Publicado en por Sociedad Mexicana de Teoría

Cuadernos STMHG 

Perspectivas de un Nuevo

Plan de Estudios

 

José C. Mrtínez Nava.

 

 

Introducción.

 

Como todo problema científico, la modificación al Plan de Estudios que nos ocupa, debe satisfacer una serie de exigencias.  La principal de ellas es que el planteamiento del problema, las vías de su solución y las propias conclusiones, deben reflejar al objeto de estudio de la Geografía.

 

Es aquí donde surge el problema capital: ¿Qué estudia la Geografía?  La respuesta parece evidente para una gran cantidad de geógrafos, y otros la temen por carecer de bases teóricas sólidas.

 

Esta pregunta aparentemente tan trillada, es olvidada por muchos que la conciben como puramente académica, sin sentido pragmático.  Sin embargo, esto no es así.  De su respuesta dependen todos los problemas internos de la Geografía; por lo que siempre los geógrafos han vuelto a él, una y otra vez.  Al igual que hoy cuando se ha acumulado gran cantidad de material empírico, siempre fue necesario cambiar, crear o reestructurar el contenido teórico correspondiente.

 

En las circunstancias actuales, ante la posibilidad de un cambio curricular en el contenido del Plan de Estudios, presumiblemente existen varios proyectos de Geografía que sustituyan a la anacrónica.  Sin embargo, aunque dichos proyectos prometan un cambio sustancial, no quiere decir que implique progreso o que se a suficiente.  Es necesario mucho más que la toma de conciencia y la existencia de las condiciones objetivas para el cambio.

 

Nada asegura una respuesta correcta a esta problemática coyuntural, sobre todo si no se va al fondo del asunto.  Tampoco habrá alternativa de solución si se sigue cayendo en los errores del pasado, y mientras los proyectos de Geografía se aparten del materialismo científico y sigan coqueteando con las diversas corrientes idealistas.

 

No es suficiente tener la capacidad objetiva para aceptar tal o cual propuesta, como tampoco es suficiente tener la conciencia y mostrar voluntad para el cambio; estos son problemas externos.  La historia de la Geografía nos demuestra que aunque estos factores han influido positiva o negativamente, no fueron determinantes en lo certero o erróneo de las decisiones.

 

Mientras no se tenga una alternativa capaz, argumentada consecuentemente, científica y fundamentada en el materialismo dialéctico, cualquiera que sea el nuevo Plan de Estudios, este proyecto de Geografía estará aceptando el juego del positivismo moderno, bien representado en la comunidad geográfica.

 

El primer paso en el proceso largo hacia una Geografía rigurosamente científica, es volver los ojos a la historia del pensamiento geográfico, mediante la asimilación del único método científico universal: el materialismo dialéctico; y a partir de ahí, aislar y resolver el problema fundamental de la Geografía; es decir, la contradicción dialéctica que hay entre las dos tendencias históricas principales.

 

 

Breve análisis histórico.

 

Desde la antigüedad, cuando comienza el desprendimiento de la Geografía como rama especial del conocimiento general, la dualidad historicista y matemático-cartográfica en el conocimiento geográfico, fue resuelta por los geógrafos llamados descriptivos, principalmente por Estrabón, de unmodo parcial, cosa que tuvo enorme repercusión en el futuro.

 

Geógrafo por explorador y descriptor de los lugares recorridos, Estrabón, debido a su situación personal dentro de l sociedad que le tocó vivir, se convirtió en un narrador de la historia y los fenómenos humanos de estos lugares.  Así pues, llegó a la conclusión general, misma que se admite como válida, de que el conocimiento geográfico debía contener todo lo que estaba en los lugares y sus causas.  Descuidando al conocimiento de las propiedades de los mismos lugares como coexistencia espacial de las cosas que lo constituyen, argumento que por ser excesivamente matemático y con un método más riguroso que el suyo, éste poseía cualidades mucho más científicas de las que a su juicio correspondían a la Geografía.

 

Finalmente, por su autoridad y la inconsistencia de los geógrafos de la línea de Anaximandro, Eratóstenes, Hiprco, Tolomeo, terminó por imponer su pensamiento idealista,  Sin embargo, los argumentos esgrimidos por Estrabón y sus discípulos, se basan en una crítica infundada, por lo que salvan arbitrariamente el problema de unificar en un nivel superior ambas corrientes.

 

Ya durante el siglo XVII, en la llamada Revolución Científica, y agudizados los problemas heredados; ante la disyuntiva del progreso científico que puso de manifiesto que una Geografía de las “causas de los fenómenos y objetos” que necesariamente coexisten en el espacio geográfico, no podían ser mas que un conjunto de conocimientos diversos; pero también debido a la falta de consistencia de la llamada Geógrafa Matemática, los geógrafos lidereados por Varenio, salvaron esta contradicción con un “arreglo” que se ajustara a la época.

 

Que Varenio haya visto en la división de la Geografía Regional y General el problema principal, agravó la crisis en nuestra ciencia, e incluso hizo olvidar tres siglos de la esencia de su problema básico.  A la gran autoridad de Varenio debemos que hasta hoy se quieran resolver los problemas más importantes de la Geografía por medio de atacar miopemente otros derivados.

 

En el siglo XIX y principios del XX, el problema básico no fue ya la interrelación entre el espacio geográfico y la naturaleza-sociedad que le determinan, objetos de estudio que debieron ser unificados con el espacio geográfico como el contrario dominante; sino por el contrario, siguiendo la línea idealista predominante en la época, se pasó al estudio de la naturaleza y de la sociedad, y de sus interrelaciones, con el fin de descubrir el aspecto que determina el desarrollo de la vida material de la sociedad.

 

Para no perder el enlace con la Geografía, estos estudios tuvieron que rescatar ciertas propiedades importantes del espacio geográfico como la localización, distribución, límites, extensión, etc.

 

La Geografía de los materialistas griegos, romanos, árabes, y europeos, se asimiló poco a poco en parte de la Geodesia, que ahora contiene a la cartografía.  Este hecho separó las dos líneas fundamentales y permitió el crecimiento incontenible de la corriente idealista, a tal grado que los arreglos en su contenido fueron hechos para ajustarse a cada época.

 

La necesidad de explicar rigurosamente el encadenamiento causal de los objetos y fenómenos diversos de que se ocupa esta corriente del pensamiento, derivó en el llamado determinismo geográfico, versión distorsionada y caricaturesca del determinismo científico.  Esta solución acientífica no es justificable ni argumentando las ideas de Humboldt, ni culpándola de la influencia naturalista de Darwin, Ratzel y Haeckel.

 

Esta concepción de fines del siglo XIX engendró su antípoda: el posibilismo.  Surge como otra búsqueda de la ya de por sí equivocada solución del campo de la Geografía.

 

A partir de este momento, las ramas física y humana comienzan a crecer como si fueran ramas independientes, problema que nuevamente fue salvado por Vidal de la Blache, Hettner y sus seguidores, poniendo mayor énfasis en el estudio regional, que aunque “más geográfico”, no dejaba de ser todavía artificial.

 

En 1983, el geógrafo alemán Richtofen, argumentando que la Geografía debía de estar separada de otras ciencias, que con Humboldt y Ritter adquiría el papel de una síntesis de ellas, define a esta ciencia como estudiosa de la superficie terrestre y los fenómenos que están en mutuas relaciones de causalidad con ella.

 

Richtofen, con este enfoque contribuyó a desviar la atención, ya que el espacio geográfico se convirtió en superficie terrestre, cosa que está muy alejado de una conclusión científica.  Lo que debía de ser el objeto de estudio de la Geografía; es decir, el espacio geográfico, determinado por la superficie terrestre y  los objetos que le constituyen, fue sustituido por el marco físico de referencia de este espacio con el que está en interacción objetiva.

 

Esta garrafal imposición arbitraria no trdaría en tener repercusiones.  En los comienzos del siglo XX, surge otro problema aún no resuelto.  La falta de rigurosidad científica en la Geografía despreciada por Estrabón, ahora se convertía en un elemento importantísimo reclamado por los geógrafos de su misma línea histórica.

 

Con el avance de todo el quehacer científico nuestra ciencia sufría, como hoy, de la ausencia de categorías y leyes geográficas, y la escasez de la predicción científica; problema que en todo nuestro siglo se ha intentado solucionar; pero a partir de una idea errónea, no pasaba de ser un subterfugio, o un eclecticismo.

 

Inundadas de neopositivismo, las nuevas geografía pretendieron ser científicas y terminaron por ser parcialmente estructural funcionalistas.  La pasión por los números  y las demostraciones matemáticas, valiosísimas en el sentido materialista de la ciencia, desviaron la atención de los geógrafos hacia las conclusiones de orden socioeconómico, representados por la pretendida ecología urbana.  Esta característica sólo se ha salvado por aportar muchos elementos a la abstracción geográfica.

 

Paralelamente, existen otras opciones de solución a los problemas geográficos contemporáneos.  Por un lado, gracias a la interrelación objetiva de los fenómenos, la Geografía Física se desgajó en sus ramas componentes; y el mismo proceso siguió la Geografía Humana.  Con un propósito implícito de separarse de la “ciencia madre” tan problemática y sin utilidad pronta, innumerables investigadores fueron adquiriendo una segunda ciencia más atractiva.  Los geógrafos ahora se convierten en geomorfólogos, climatólogos, edafólogos, etc.

 

Antes de analizar por qué los antiguos geógrafos se refugiaban en otras ramas científicas, principalmente naturales, otros investigadores intentaron desarrollar su ciencia dándole mayor énfasis a los aspectos humanos.  Por lo tanto, unos terminaron también por especializarse en otras disciplina sociales, y otros siguieron aferrados a la Geografía ante la imposibilidad de resolver sus numerosos problemas, por crecer de una oportunidad histórica o de las bases teórico-científicas.

 

Un último recurso fue refugiarse en el abrigo abrumadoramente científico de la sociología marxista.

 

Para estos geógrafos una cosa si era y es segura.  La sociología marxista, en el campo político, por lo menos les garantizaba estar a salvo de conclusiones sociológicas burguesas, pero por otro lado, sus postulados científicos en la Geografía resultan muy débiles ante la arremetida de las conclusiones materialista dialécticas.

 

Se desviaron hacia la Economía, Sociología y otras ramas humanas, y lo mismo que otros geógrafos, sólo se ligan a esta ciencia a través de la consideración de algunos elementos y propiedades del espacio geográfico, objeto de estudio histórico de nuestra disciplina de conocimientos.

 

 

Perspectivas de un Nuevo Plan de Estudios.

 

Mientras no se resuelva dialécticamente la contradicción que hay entre la corriente cartográfica o matemática, y la corriente fenomenológica, en relación con el objeto de estudio de la Geografía, es un craso error tratar de resolver otros problemas, que aunque muy importantes, son secundarios.

 

Pero resulta que para plantear el problema principal de la Geografía y para resolverlo, se requiere la asimilación del único método científico universal de conocimiento.  Sólo a partir de aquí, se tendrán los elementos para analizar la historia de la Geografía; descubrir por qué los geógrafos hicieron y dijeron lo que dijeron.

 

Bien planteado el problema, la solución absorberá un gran esfuerzo de los científicos e investigadores.  Ya que la premisa será alejarse de todo idealismo o cualquier inconsecuencia, la única opción será el tratamiento, la estructuración, la argumentación de la teoría del espacio geográfico con base a la teoría materialista dialéctica del conocimiento.

 

Al finalizar la década de los ochenta, mucho más importante que resolver este problema coyuntural, será dedicar todos los esfuerzos posibles para construir un proyecto de Geografía que no coquetee con la metafísica y el idealismo.  Por el contrario, las soluciones probables agravarán otros problemas.

 


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