Los Remotos Antecedentes de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, en la “Academia de Geografía y Ciencias”, 1979.

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Los Remotos Antecedentes

de la Sociedad Mexicana de Teoría

e Historia de la Geografía,

en la “Academia de Geografía y Ciencias”,

1979.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 05 jul 10.

 

En 1975 ingresó al Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, una generación especial.  La Universidad sabía que así sería, y no sólo por cuanto a la cantidad de matriculados, sino, principalmente, por los aspectos cualitativos de que esa generación era portadora: era una de las primeras generaciones masivas de egresados del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH, creados en 1971), de la misma UNAM, tomados por estudiantes con una nueva actitud crítica y participativa; pero más aún, veníamos con ellos, aun cuando egresados de la antigua Escuela Nacional Preparatoria, UNAM, algunos estudiantes rezagados de dos o tres años atrás, como consecuencia de los acontecimientos del Movimiento Estudiantil-Popular de 1968, o que vivieron los acontecimientos de la represión de 1971 (el “Halconazo”), o experimentaban en esos años setentas indirectamente la llamada “guerra sucia”, de persecución y desaparición de luchadores sociales que participaban en los movimientos guerrilleros urbanos y rurales que entonces se desataron como consecuencia de las represiones a aquellos movimientos estudiantiles.

 

Sabían que íbamos a llegar…, pero, aun cuando lo creyesen, realmente no estaban preparados para ello.  Y no lo podían haber estado nunca, porque era una pequeña vieja planta de profesores que venía desde los años cincuenta y sesenta, total y absolutamente abstraídos del acontecer socio-político del país, y en consecuencia, con una vieja ideología; como entonces decíamos, “momificada”; esto es que, ideológica y políticamente, no estaban preparados para tratar con una generación de jóvenes que, por lo contrario, llegábamos a la Universidad con un alto grado de politización y de conciencia social, y algunos, entre ellos, con una formación marxista fraguada al calor de aquellas luchas sociales.

 

El Colegio de Geografía estaba habituado a recibir un ingreso, cuando muy grande, de no más de treinta estudiantes.  En 1975 la matrícula de todo él habrá sido de no más de unos 60 estudiantes; pero aquella generación, estaba formada por un ingreso de 100 nuevos aspirantes a profesionistas de la Geografía.  Por más que no llegáramos, ninguno, con un ánimo de “alborotar”, el choque era brutal en todos sus aspectos.  Luego entonces, un cambio radical, en todo, era obligado; y ahí es donde aquella planta de profesores, por más que mostraban una apertura a las nuevas condiciones, no entendieron del todo el momento histórico; no entendieron que el cambio implicaba no sólo mejorar las instalaciones y el equipo, o cambiar de actitud y adaptarse a las nuevas circunstancias; sino que implicaba también, y esencialmente, una apertura ideológica, que asumiera los planteamientos que crítica y necesariamente, pondría en entredicho todo lo hasta entonces hecho.

 

No necesitábamos de ningún fundamento teórico antecedente para cuestionar aquellas primeras clases de esa geografía fenomenista (como después la caracterizamos), que nos devolvía a los cursos de la escuela secundaria: exclusivamente memorísticos, y en el tedio acerca de las curiosidades de este mundo.  Y así se fueron, con un rechinar de dientes y en el más absoluto desconcierto, los dos primeros semestres; pero hacia el tercer semestre, comenzó la crítica: “algo” andaba mal.  Pronto aquel ingreso de cien estudiantes se redujo en un cincuenta por ciento; los que quedábamos, ciertamente teníamos un gusto por las curiosidades de este mundo, por eso estábamos ahí, eso fue lo que aprendimos de la Geografía desde nuestros cursos de la Secundaria, con los libros de texto que esos mismos profesores redactaban; pero, evidentemente, en la Universidad, esperábamos algo más; y ello era la ciencia que estaría detrás de aquella vastedad de conocimientos acerca de la naturaleza y la sociedad.

 

Nadie ponía en duda que la Geografía fuese una ciencia, pero entonces el problema que se planteó, fue: ¿y cuál es el aparato metodológico científico de tal ciencia?  Y lo sorprendente fue, que por nadie, incluyendo los libros recomendados, se definía ni siquiera con precisión el primer elemento de ese aparato metodológico: el objeto de estudio.  Cuando nos dimos cuenta que aquellos profesores, viejos o jóvenes, no tenían claro ni qué era lo que habían estudiado y pretendían enseñar, ipso facto, quedaron rebasados por una realidad objetiva que los abrumaba.  Ellos no lo sabían, pero mucho menos nosotros, y se formó una especie de interregno de autoridad moral e intelectual entre 1977 y 1979, en donde las cosas se movieron por su sola inercia.

 

El VII Congreso Nacional de Geografía en 1978, fue la última concesión (el Congreso en realidad aún fue convocado como “VII Congreso Nacional de Geografía Aplicada”; es decir, fueron los Congresos de la corriente de pensamiento geográfico del Dr. Jorge A. Vivó, fallecido en 1979), a él fuimos sólo como asistentes.  En el siguiente Congreso comenzó el viraje, éste fue ya convocado simplemente y en general, como VIII Congreso Nacional de Geografía, 1981; es decir, ahora cabía en él la posibilidad tanto de la geografía teórica, como de la geografía operativa, aun cuando no hubiesen, como no hubieron, trabajos específicos sobre ello.  Nosotros intentamos presentar nuestra primera ponencia: “El Determinante Papel de la Geografía en el Vínculo Directo con el Proceso Productivo” (hubiese sido la primera ponencia en que desde una geografía teórica incipiente, se proponía necesidad de una geografía operativa inexistente; ponencia ciertamente mala, la transcribiremos, particularmente por la intención manifestad en el título).  Pero las sesiones se hicieron altamente críticas, la trivialidad de buena parte de las ponencias quedaron evidenciadas en el desinterés.

 

Ese fue el contexto histórico general de los antecedentes de la SMTHG, en el surgimiento de la “Academia de Geografía y Ciencias” en 1979, justo en el momento en que nosotros egresábamos, y por ese motivo, del Colegio de Geografía.

 

El proceso de formación de la AGC como proyecto de Asociación Profesional, fue bastante lento, por no más que inexperiencia en ello.  Nos reunimos con los compañeros más cercanos, y de las fantasías estudiantiles, propusimos pasar a la formalidad de la vida profesional, creando una Asociación Profesional de geógrafos.  Nosotros no teníamos claro qué era eso, vislumbrábamos su importancia y necesidad, pero si nosotros que lo proponíamos no sabíamos, mucho menos aquellos a los que invitaba, que aceptaron la idea más por amistad (o no contrariar a loco peligroso), que por otra cosa.

 

Para tal efecto, redactamos un primer documento con el que invitamos a un primer grupo de compañeros: “Proyecto para una Asociación Geográfica y de Ciencias Afines”, fechado en septiembre de 1979.  El documento fue firmado por un Consejo de Iniciativa, integrado por: Silvia Castro López, Jorge Luis Ramírez Hernández, y Luis Ignacio Hernández Iriberri; y con él, reunimos a los compañeros del grupo académico, y se hizo la invitación general, formándose entonces un Consejo de Iniciativa Ampliado, integrado ahora por:

 

1      Silvia Castro López

2      Edgar Carpinteyro Iturbe.

3      Jorge Luis Ramírez Hernández.

4      Lydia Ortiz Condado.

5      Irma Garduño García.

6      Matías Huicochea.

7      José Manuel Espinoza Rodríguez.

8      Francisco Javier Mendoza

9      Silvia Alcalá Tejeda.

10   Hilario Martínez Sánchez.

11   Arturo Figueroa.

12   Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

Más dos firmas ilegibles, al parecer:

 

13   Enrique Torres.

14   María Eugenia?

 

Luego se integraron algunos compañeros más, entre ellos cuyos nombres quedaron registrados:

 

15   Guillermo Adame Molina.

16   Francisco R. Sánchez López.

 

E incluso compañeros de otras generaciones, como:

 

17   Vasthy López Vaca.

18   Elios Salgado Herrera.

 

Y así, un año después, finalmente, el 18 de octubre de 1980, reunidos en el Colegio de Geografía, en el Aula 306 de la Facultad, tuvo lugar, formalmente, la Asamblea Constitutiva de la “Academia de Geografía y Ciencias” (AGC).

 

Más que la posible continuidad de sus trabajos, que en la práctica no la hubo, el hecho significativo en realidad, fue el proceso de tres años (desde concebir el proyecto en 1978 y culminarlo en 1980), que nos llevó a ello.  Esos solos hechos hablan de una realidad objetiva y sus características, que se estaba viviendo intensamente.

 

Transcribimos, por lo tanto, aquí, ese histórico proceso compendiado en los documentos recogidos en el Boletín Nº 1 de la AGC, de febrero-mayo de 1981.

 



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