El Determinante Papel de la Geografía, en el Vínculo Directo con el Proceso Productivo. Ponencia (rechazada), VIII Congreso Nacional de Geografía, 1981.

Publicado en por Sociedad Mexicana de Teoría

Boletín AGC Nº 1

 

El Determinante Papel de la Geografía,

en el Vínculo Directo con el Proceso Productivo.

  Ponencia (rechazada),

VIII Congreso Nacional de Geografía, 1981.

 

 

Comentario Preliminar.

 

Hace ya treinta años, con esta ponencia propuesta para el VIII Congreso Nacional de Geografía, 1981, iniciamos nuestro desarrollo profesional una vez egresados de los estudios en la Facultad.

 

La primera y vaga interpretación que nos quedaba de ella, es que su no-selección para ser admitida en los trabajos del Congreso estaba justificado, así lo creímos desde el primer momento, justificándonos en que por entonces empezábamos, y resultaba lógico que así fuera.

 

Pero, ahora, treinta años después, al transcribirla para instalarla publicándola como parte de los antecedentes remotos de la SMTHG, dado que una primera vez se publicó en el Boletín de la Academia de Geografía y Ciencias (AGC), su relectura detenida, reflexiva acerca de lo que tal escrito realmente significaba, descubrimos cosas que ahora nos son verdaderamente sorprendentes.

 

Una primera reflexión estuvo acerca del título mismo: “El Determinante Papel de la Geografía, en el Vínculo Directo con el Proceso Productivo”.  En ello observamos dos cosas: 1) la preocupación que manifestábamos por que la Geografía fuese tan importante como una ciencia básica incidiendo en las causas; y 2) que esas causas o determinantes, fuesen acerca del proceso social productivo.  Independientemente de que en tal trabajo no hayamos sido realmente certeros y objetivos en la solución de ello, la sola idea en ese momento del estado de la Geografía en México, es ya de llamar la atención.

 

Una segunda observación acerca de algo con lo que en dicha ponencia nos encontramos, es el ver la importancia de la historia como generalización de sus fundamentos teóricos en los que no sólo se identifique a sí misma en una conciencia en sí, sino que asuma una conciencia de su propia utilidad y fines práctico-sociales en una conciencia para sí, y así, decimos ahí: el “discernimiento de las regularidades en el proceso evolutivo de las relaciones de la Geografía con el desarrollo de México, como fundamento de su conciencia para sí”; manifestando en un alto grado de abstracción las necesidades esenciales para el desarrollo de esta ciencia.

 

Era nuestra primer ponencia, y no podíamos sino echar mano de la información y experiencia hasta entonces acumulada, dada una, en los datos teóricos e históricos sobre nuestra investigación de tesis de Licenciatura, y dada la otra en nuestra experiencia laboral en la industria petrolera.

 

Luego vamos analizando el papel de la Geografía en cada modo de producción económico-social en México, y, vemos ya, en el momento cimero de la cultura mesoamericana, no sólo la diferenciación que hacemos en ella de la ingeniería y la Geografía, con motivo de la construcción, por instrucción de Netzahualcoyotl, del dique del Lago de Texcoco, llamado por los españoles el “Albarradón de los Indios”; sino la presencia confusa de lo esencial del conocimiento geográfico, apenas sobresaliendo del fundamento teórico geográfico fenomenista en que fuimos formados, cuando, citándonos a nosotros mismos, decimos: “el dique mismo es la correlación de la distribución espacial, del análisis de la causalidad y relaciones entre los diversos fenómenos concurrentes: estructuras y pendientes, precipitaciones y avenidas, propiedades de las aguas mezcladas y drenaje, etc”.  El Congreso estaba programado para efectuarse del 18 al 21 de febrero de 1981, por lo que la ponencia debió haberse presentado desde fines de 1980, y fue ese el momento en que, precisamente, habíamos llegado ya a la conclusión de que la Geografía era ciencia del espacio, y no de los fenómenos y sus relaciones.

 

Cuando, decimos, el dique es la correlación de la distribución espacial de los diversos fenómenos concurrentes; entre ellos, principalmente de las aguas dulces y salobres, para cuya separación se construye dicho dique; lo que estamos diciendo ya, es que lo geográfico se refiere, por un lado, a la localización, en este caso, de dos tipos de aguas, cuya distribución no es sólo la extensión que abarcan, sino un momento de su transformación dada en su mezcla; lo geográfico estaba en la separación de “las aguas dulces de las salobres, con sus repercusiones para la pesca y la agricultura de chinampas”, y, con ello, estábamos en lo esencial del estudio del espacio, si bien aún no del todo entendido y desarrollado.

 

Luego, lo que vimos en Netzahualcóyotl en el mundo mesoamericano, tratamos de verlo en José Antonio Villaseñor y Sánchez en el momento culminante de la Colonia.  Nunca estuvimos conformes con ello, lo expusimos porque la lógica de las cosas nos conocía a ello, y sin duda habían aspectos que desconocíamos, pero que, en esa lógica, confirmarían de algún modo conforme se investigase: resultó ser, más bien, un muy interesante mecanismo de autoengaño involuntario, dado por una imprecisión, aún, del verdadero objeto de estudio de la Geografía.  Sin duda, esta ponencia debió catapultarnos a la definición más firme del nuevo planteamiento que ya estaba ahí.

 

En el México independiente en que se inicia y desarrolla el capitalismo hasta el momento actual, de manera semejante, tratamos de mostrar los autores representativos, y expusimos los casos de Manuel Orozco y Berra, y de Antonio García Cubas para el siglo XIX, y del Dr. Jorge A. Vivó en el siglo XX.  Esto es, que estábamos tratando de demostrar los fundamentos científicos de una geografía fenomenista, en evidente contradicción con ellos.

 

En la segunda parte nos referimos ya a nuestra experiencia laboral, en ese momento, aún insuficientemente evaluada (casi diez años después, ese panorama va a dar un giro muy interesante, pero al que habremos de referirnos en otro lugar, no en este Blog, sino en el de “Espacio Geográfico”).

 

Al final, debemos decir, esa extraña y significativa ponencia, estuvo en el linde de la definición entre dos concepciones del pensamiento geográfico.  Y esto nos hace una última reflexión: ¿qué fue, entre un conjunto de posibles causas (como mala redacción, argumentación insustanciada, un marco teórico marxista; o la puesta en evidencia de la contradicción fundamental de la Geografía, que aparecía ya como un planteamiento confuso, o bien, perfectamente claro), lo que determinó que tal ponencia no fuese aceptada?  En realidad, sólo quien evaluó y dictaminó (o quienes lo hicieron), sabrá con exactitud la causa verdadera; pero, visto a treinta años, pareciéndonos ahora, de manera natural, enormemente ingenuo ese trabajo, resultó ser de un extraordinario e interesante significado: es la geografía fenomenista puesta en evidencia en su inconsistencia científica, contra nuestros deseos, pues lo que pretendíamos era exactamente lo opuesto.

 

*

 

Resumen.

 

 

El presente trabajo resume apenas una aproximación general al discernimiento de las regularidades en el proceso evolutivo de las relaciones de la Geografía con el desarrollo de México, como fundamento de su conciencia para sí, hacia el papel determinante, no contemplativo ni a la cola en el proceso de producción, toda vez que logre un vínculo a cada momento más estrecho y directo al mismo, tal como a grandes rasgos se muestran tanto históricamente como en el momento actual, algunas formas de este vínculo y su trascendencia para el desarrollo económico.

 

Se destaca esta evolución tomando en sus grandes saltos los elementos más representativos de las relaciones del quehacer geográfico con cada uno de los sistemas económico-sociales de producción en el desarrollo de México, considerando tanto para cada momento histórico, como para el actual, los procesos productivos dominantes en la economía y la participación del geógrafo en ellos, o en general, en el modo de producción social en sí.

 

 

Introducción.

 

El presente trabajo es una resultado de una serie de consideraciones particulares recogidas a lo largo de varios años sin ninguna sistemática específica ni mayor orden, pero que se sintetizan aquí, generalizando el proceso evolutivo de las relaciones fundamentales de la Geografía con el desarrollo de México.

 

Expuesto así, este trabajo no sólo se circunscribe al análisis histórico, sino que en función del mismo, pretende establecer las líneas esenciales de la previsión científica en cuanto al determinante papel de la Geografía en el desarrollo del vínculo cada vez más estrecho y directo con los procesos productivos, centrado en aquellos que, como dominantes, jalonan nuestro desarrollo económico.

 

No obstante el ser este un estudio sobre los aspectos teóricos de la Geografía como ciencia que guarda una profunda relación con el proceso del movimiento evolutivo de México, no se descuida en el mismo los nexos concretos y prácticos en que tal previsión científica considera esas interconexiones fundamentales de vínculo al proceso productivo que, como consecuencia lógica, se sigue del proceso histórico.

 

 

I  Análisis Histórico de la Evolución de las Relaciones Fundamentales de la Geografía con el Desarrollo de México.

 

1  Época de la civilización indígena.

 

Esta época, en la etapa que antes de la Conquista alcanza su mayor esplendor y presenta rasgos de transición plena al régimen de esclavitud como modo fundamental de producción, produjo, mediante su extraordinaria cultura, grandes conocimientos, los cuales apenas iniciaban su sistematización contribuyendo al desarrollo del pensamiento científico que se quedó a un paso de la ciencia en los trabajos de Netzahualcoyotl, en el que el pensamiento geográfico se plasma cuando va más allá de la mera obra gigantesca de ingeniería, que significó el “Albarradón de los Indios”; cuando el dique mismo es la correlación de la distribución espacial, del análisis de la causalidad y relaciones entre los diversos fenómenos concurrentes: estructuras y pendientes, precipitaciones y avenidas, propiedades de las aguas mezcladas y drenaje, etc.

 

La agricultura y la pesca se signaban como las actividades productivas fundamentales, y en relación con ello, el valor del pensamiento geográfico de Netzahualcoyotl, tuvo su trascendencia en la determinación sobre dichos procesos productivos.  El Albarradón, como obra de ingeniería, uso a salvo a la Ciudad de catastróficas inundaciones, pero como lugar geográfico, dotó ya a la sociedad de entonces de un perfeccionamiento de los medios de producción, en tanto se separaron las aguas dulces de las salobres, con sus repercusiones para la pesca y la agricultura de chinampas.

 

 

2  Época de la Colonia.

 

Aquel extraordinario desarrollo natural –como lo expone F. Engels– habría de ser cortado en redondo hacia todo su ulterior desenvolvimiento.

 

Con el advenimiento de la Conquista, la sociedad feudal española, impuso en principio la esclavitud manifiesta en la encomienda, la mita y el repartimiento, para posteriormente evolucionar hacia las estructuras económicas de la metrópoli.  En estas condiciones, es explicable la función desempeñada por la minería, como elemento no tanto fundamental, como dominante, de producción en este período de nuestra historia.

 

Es pues, en torno a la minería, que debe buscarse lo determinante de la ciencia geográfica, respecto a su vínculo con dicho proceso productivo dominante en la economía.  Es así que encontramos ya un desarrollo de la Geografía como ciencia en México, en los trabajos especializados relativos a la minería, del geógrafo José Antonio Villaseñor y Sánchez, Contador General de los Reales de Azogue, tras su publicación: “Pantómetra Matemática Combinatoria de las Leyes de la Plata” (1733), y más adelante en su “Tabla de Logaritmos de Azogue y Plata de Toda Ley” (1741), que nos permite apreciar que el geógrafo y la Geografía, no sólo eran decisivos, e indicadores de precisión en su intervención para regir y dirigir el desarrollo de la entonces Nueva España, en lo tocante a los aspectos generales, sino decididamente en aquellos aspectos particulares de la economía que operaban como dominantes.

 

De una u otra forma, estos trabajos especializados o particulares, vienen a ser una manifestación del conocimiento de lo general, expresado en sus restantes trabajos geográficos.

 

 

2  México Independiente.

 

A la caída de la Colonia, se integran no sólo la nacionalidad mexicana, sino principalmente una nueva formación económico-social, cuyo modo de producción pasó a regirse en un principio por las leyes del capitalismo premonopolista, explícito en la cooperación simple de los pequeños artesanos, o sean, los famosos “obrajes”, y que poco después se perfecciona desarrollando la manufactura; problema del que ya entonces se ocupara Alejandro de Humboldt en su V Libro delEnsayo Político del Reino de la Nueva España, destacando la manufactura de telas de algodón, lanas, cigarros, sosa y jabón, y pólvora y moneda; y, finalmente, ya en el último tercio del siglo XIX, empleando la maquinaria industrial, con sobresaliente relevancia de la industria textil y minera; siendo la primera la más importante industria del país a partir de 1833, en que se funda la primer fábrica movida por vapor; existiendo ya 60 fábricas de hilados y tejidos repartidos en el país hacia 1843.  La textil “El Águila” en la capital de la República, por ejemplo, contaba con una fuerza de trabajo de cuatrocientos obreros ya en 1869, en que este periodo de relativo auge de la industria textil, declina en el período del Porfiriato, con el cual se significa la transición del desarrollo de México hacia la etapa del capitalismo monopolista, que se convierte en capitalismo monopolista de Estado, definidamente a partir del periodo cardenista.

 

El papel de la Geografía en el período premonopolista, pudiera resaltarse ya en la función desempeñada por Manuel Orosco y Berra, Secretario de Gobierno en Puebla (1847-1848), y Oficial Mayor en el Ministerio de Fomento (1857-1858), en el gabinete de Ignacio Comonfort; ya en el papel a desempeñar por D’Aoust Virilet en 1862, quien vino a México acompañando al ejército francés de intervención, y que evidentemente se proponía dar a conocer al Imperio las bases para su gobierno y desarrollo; o bien, ya en los trabajos de Antonio García Cubas, de estadística y triangulación geodésica; funciones todas, tendientes a reestructurar los marcos económicos y echar las bases para el desarrollo general de México.  No en forma casual, se funda en 1833 la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, y no por libre albedrío organiza sus acciones de investigación desde la Geografía y Estadística esenciales, hasta el Urbanismo y la Agrología.

 

Las tareas de la Geografía en el período monopolista subsiguiente, trae consigo la formación de la Comisión Geográfico Exploradora (1877), bajo las concesiones al capital extranjero. La intervención determinante del geógrafo y la Geografía en los procesos productivos en forma directa, comienza a diluirse, el geógrafo empieza a hacerse un investigador alejado del proceso productivo sobre del que teoriza, y la Geografía como ciencia va perdiendo su carácter esencialmente decisivo en el desarrollo de México, manifestación evidente, de que el régimen burgués había perdido su carácter revolucionario.

 

Tras la revolución democrático-burguesa de 1910-1917, el quehacer geográfico toma un nuevo impulso en el sentido de ser tarea de una ciencia forjadora de bases en la previsión a un nuevo sistema económico-social, y de ahí el proceder por necesidad, inconsciente en principio, del geógrafo y la Geografía, enguanto a su ligazón a los centros industriales fundamentales y dominantes en la economía nacional, fenómeno que se hace palpable ya a fines de la década de 1960 y principios de la década de 1970.  La primera etapa cubrió las tareas significativas y trascendentes de la preparación especializada de profesionales de la Geografía, cuyos esfuerzos recayeron fundamentalmente en el Dr. Jorge A. Vivó Escoto.

 

La segunda etapa de este proceso de vínculo estrecho y directo de la Geografía a los procesos productivos fundamentales y dominantes en el desarrollo de México, cursa ya más de una década; pero el análisis de sus resultados , arroja la necesidad de la elaboración de una conciencia clara del proceso y la canalización de las perspectivas.  Dicha función, en principio, se pretende con esta ponencia.

 

Hasta aquí, en sus grandes saltos, se ha demostrado el mencionado proceso que va de un determinante y profundo vínculo con los medios de producción a una paulatina separación que limita el poder de decisión práctica de la Geografía.  La segunda parte de este trabajo ha de plantear a continuación, el análisis de la situación actual y sus perspectivas; tal previsión científica sobre la base de lo arriba expuesto, mediante nexos concretos y prácticos considera las relaciones fundamentales de la Geografía en el desarrollo de México.

 

 

II  Lógico Resultado del Proceso Evolutivo de las Relaciones de la Geografía con el Desarrollo de México.

 

La situación actual se presenta bajo la forma de una definida intervención del Estado en las industrias básicas de la economía nacional, hecho que posibilita de manera virtual o aparentemente más real las políticas de planeación.  A cargo del Estado se levanta la estadística e inventario nacional de recursos; el monopolio del Estado faculta la posibilidad de la armonía en la producción, y aun cuando inmersos en una economía dependiente de los intereses de los consorcios internacionales, se esbozan algunas políticas de planeación a manera de programas sectoriales, aun cuando por ahora sólo sea para servir a intereses ajenos.

 

Todo ello asienta decididamente la participación, en forma más plena de la Geografía como ciencia de la planificación, sin que ella quiera decir aún, que allí se encuentra la realización de la Geografía.  En este último punto, la Geografía como ciencia de la planificación, se niega con la naturaleza del sistema económico-social de producción imperante en México, y de ahí que sus caminos a seguir en lo tocante a su relación con el desarrollo de nuestro país, tenga que particularizarse y singularizarse, lo cual específicamente lo haremos explícito en cuanto al medio del proceso productivo más importante en la economía actual.

 

Sin que obviamente sea un gran descubrimiento, la industria dominante en la economía, el medio de producción fundamental actualmente en México, es la Industria Petrolera.

 

En el seno productivo de esta industria es pues, donde debemos ejemplificar por forma y contenido los vínculos de la Geografía, como ciencia decisiva y determinante en la producción.

 

El planteamiento de este problema conlleva el análisis de la industria petrolera misma, lo que nos permite apreciar cómo dentro de la sencillez de la forma en el proceso productivo, éste implica por su contenido, todo un vasto complejo de producción en el que no se puede intervenir globalmente, imponiéndose una singularización de la participación de la Geografía.

 

Las relaciones de la Geografía con la industria petrolera se han dado ya desde las primeras décadas de la industria expropiada, siendo a nivel de auxilio técnico fotointerpretativo, en los trabajos del Dr. Felipe Guerra Peña, quien echó las bases del actual Departamento de Cartografía, que en forma más amplia, brinda el apoyo técnico cartográfico para los trabajos de operación.  Un punto de viraje y profundización en el nivel de participación de la Geografía en la industria comenzó a operar ya desde los primeros años de la década de los setentas, en el que el horizonte de la Geografía en esta industria comenzó a mostrar las perspectivas de ampliarse, en la medida que cuantitativamente creció la participación del geógrafo, contándose a la fecha apenas cinco profesionales, que si bien cuatro de ellos se ubican en el punto de partida del proceso productivo en la producción primaria, por lo que corresponde a la exploración petrolera; el avance se ha circunscrito a formalizar el papel del geógrafo, confiriéndole a la Geografía exclusivamente la importancia de una ciencia cartográfica, y, como tal, de apoyo a las labores productivas y de emplazamiento industrial de exploración petrolera.

 

En primer término, debemos descartar a la Geografía como ciencia de la planificación en general, no porque en sí carezca de valor para ello, sino en función de que por allí sólo llegaríamos a la utopía, dadas las condiciones del modo de producción capitalista en México, inclusive con el signo de dependiente.  Debemos, entonces, en segundo término, llevar a la Geografía por la vía de su importancia práctica inmediata, especializando para ello el conocimiento geográfico en algún aspecto relativo a la problemática, en este caso, petrolera.  Y en tercer término, dicha aplicación práctica especializada, bajo los principios de la Geografía, deberá encaminarse a ser determinante en algún punto del proceso productivo.  En ese momento la Geografía se convertirá en una ciencia cuya importancia no se circunscriba al mero apoyo a la producción, sino que la determine.

 

En ese sentido, ya se han puesto sobre la mesa algunas líneas al respecto, en cuanto a determinar mediante una planeación muy particular y concreta, las economías presupuestarias de costos de operatividad, que representaría, en su aplicación, un paso significativo en la consecución de los objetivos expuestos.

 

A su vez, muchos otros aspectos de la industria, requieren de la participación del geógrafo, en la parte del proceso productivo correspondiente a la explotación, en la planificación muy particular y concreta acerca del proceso de emplazamiento industrial; en la parte del proceso productivo correspondiente a refinación y protección ambiental; participando interdisciplinariamente en la investigación sobre el diseño de métodos de aplicación, en prevención de pérdidas y recuperación de hidrocarburos; enana especialización geográfico-oceanográfica –si así se puede decir– para intervenir en el proceso de emplazamiento “costa afuera”; o bien como Geografía Económica, en ramas de comercialización y ventas, en el manejo de estadístico no sólo desde un punto de vista económico cuantitativo, sino incluso cualitativo.

 

Las aportaciones han radicado en el apoyo cartográfico y más recientemente en el establecimiento de bases para costos de operación; se introdujo la Proyección Universal Transversa de Mercator como base de la Cartografía Petrolera, y más tarde se implementó como base de la Cartografía de Asignaciones de Terrenos para efectos de exploración.  Los consiguientes lógicos han implicado un mayor ordenamiento en el desarrollo petrolero.

 

Es muy incipiente la labor realizada aún, a pesar del tiempo transcurrido, pero en correspondencia a ello, inversamente, de reconocida trascendencia; plasmando la ciencia geográfica como necesaria para la evolución de la industria petrolera como medio de producción dominante en el desarrollo de México.

 

 

Conclusión.

 

El presente trabajo ha pretendido hacer un poco de luz hacia los caminos a seguir por la Geografía en su aplicación práctica concreta, no perdiendo de vista la naturaleza del sistema económico-social de producción en México, y los intereses encontrados de ambos.  Pretende una toma de conciencia en la ciencia geográfica para sí, de tal modo que no derive en los procesos productivos, sino que tienda a desempeñar una función determinante de éstos.

 

Del pensamiento geográfico de Netzahualcóyotl, a la geografía en los trabajos especializados de José Antonio Villaseñor y Sánchez, y a las funciones desempeñadas tanto por Manuel Orozco y Berra como por los trabajos de Antonio García Cubas, junto con los fines perseguidos a través de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, y posteriormente mediante la Comisión Geográfica Exploradora, hay una relación directa a una paulatina desvinculación de la Geografía al directo proceso productivo, cuya causa se puede explicar en parte, por la progresiva especialización de los medios de producción.  Hacia este proceso converge, por otra parte, la necesidad del desenvolvimiento de la Geografía como ciencia práctica y de planeación en el complejo de las actuales relaciones económicas y sociales de producción, que en su revolución integrarán nuevamente a la Geografía como determinante en la producción y real planificación.

 

Esta última consideración, plantea el problema de la especialización geográfica, como punto de partida para el determinante papel de la Geografía en el vínculo directo con el proceso productivo, que amplíe y profundice sus relaciones con el desarrollo de México, como aquí se ha ejemplificado, a través de la unción con aquellos que, como dominantes, jalonan el desarrollo económico de México.

 

 

 Dictamen-Ponencia-VIII-CNG--1981.jpg

Facsímil del comunicado de la Comisión Dictaminadora que decidió no seleccionar la primera propuesta de ponencia que hacíamos en nuestra vida profesional, al VIII Congreso Nacional de Geografía, 1981.

[Fuente: Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía; http://sociedad-mexicana-de-teoria-e-historia-de-la-geografia.over-blog.es/]


 

 Nos referimos aquí al acopio de datos teóricos e históricos de la Geografía, hechos a lo largo de nuestros estudios profesionales, incluso desde un año antes de ingresar al Colegio de Geografía.

 Laborábamos en ese entonces, aún no profesionalmente sino como empleado general, en la industria petrolera de México, y entramos en relación con los tres escasos geógrafos que ya laboraban tanto en el Departamento de Cartografía de Exploración Petrolera, como en el Departamento de Análisis Estadístico de la misma Gerencia de Exploración; así como con sus compañeros de generación que laboraban en otras dependencias; quienes estudiaron en el período del segundo lustro de los años sesenta.  Por ellos supimos de la crítica esencial que ya desde entonces plantearon como estudiantes, porque simplemente era una demanda para satisfacer sus necesidades laborales: la necesidad de dirigir los estudios de geografía, más allá del ámbito educativo, al sector productivo.

 


 

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