Condiciones Objetivas y Subjetivasen la Reforma al Plan de Estudios de Geografía.

Publicado en por Sociedad Mexicana de Teoría

Cuadernos STMHG

I  Parte:  Aspectos Teóricos e Históricos

de la Geografía

 

 

Condiciones Objetivas y Subjetivas

en la Reforma al Plan de Estudios

de Geografía

 

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

 

Se ensaya en este breve escrito un análisis muy general de los aspectos de la contradicción que juzgamos más esencial, y que determina el problema de la reforma al Plan de Estudios de geografía.

 

Tal problema es el existente entre las relaciones objetivas y subjetivas en el quehacer geográfico en México.

 

Se plantea en este documento la esencia de la demanda social, y la capacidad de respuesta de la Geografía como ciencia, como aspecto fundamental para discutir la reforma al Plan de Estudios; evidenciando el que si las condiciones objetivas, económico-sociales, obligan al cambio; las condiciones subjetivas, teórico-geográficas, hablan de la escasa posibilidad real de que éste se de, como falta de capacidad de respuesta como ciencia a las necesidades sociales.

 

Se concluirá, en función de un proceso de transición inacabado, que lo esencial en éste, es ubicar los procesos que conduzcan a la generación de esas condiciones subjetivas hoy aún ausentes.

 

La más general y esencial de las contradicciones que subyacen  en el problema de la reforma al Plan de Estudios, es la existente entre las condiciones objetivas y subjetivas.

 

Si entendemos por condiciones objetivas todas aquellas condiciones relativas a las necesidades económicas sociales; a las que toda ciencia debe dar respuesta; es más que evidente que dichas condiciones obligan a un cambio, pues la inconformidad manifiesta de los estudiantes de geografía, tiene su origen precisamente en esta falta crónica de hace 40 a 50 años, de respuesta como ciencia a las necesidades sociales.

 

Por otra parte, si por condiciones subjetivas entendemos el desarrollo de una capacidad teórica de la Geografía para organizarse como ciencia y para responder a las necesidades del mundo contemporáneo; entonces vemos que definitivamente no se está preparado para un cambio, pues simplemente –así lo sosteníamos en el pasado XI Congreso Nacional de Geografía–, nadie va a abandonar nada, por mal que esté, si no tiene con que sustituirlo; y si algo ha faltado en nuestra disciplina de conocimientos particularmente en México, ha sido la preocupación por el desarrollo de esa capacidad teórica que de fundamento científico al quehacer geográfico.  Y un error, remedio que quizá sea peor que lo que se quiere solucionar; sería el velar los necesarios cambios de contenido, como meros cambios de forma.

 

La relación entre lo objetivo y lo subjetivo tal como lo hemos expuesto, es lo más esencial de la reforma al Plan de Estudios, ya que es la consideración de la relación entre la demanda social y la capacidad de la ciencia para dar respuesta.

 

Pero cuando en nuestra disciplina de conocimientos  se ha carecido de una formación científica y una administración del quehacer geográfico en forma multifacética; la relación entre lo objetivo y lo subjetivo, entre la necesidad y la capacidad de respuesta, ha crecido en proporción inversa: ante una mayor demanda, se ha reflejado una menor capacidad teórica de solución.  De ahí que la necesidad del cambio sea evidente, pero a la vez, su posibilidad incierta, carente de una dirección segura, consensuada y consciente.

 

Después de que la Geografía en México estuviera en manos del Ing. Pedro C. Sánchez, y de que uno de los últimos esfuerzos se empeñara en el desarrollo de ésta en la Facultad de Ciencias dela UNAM (1940-1943); no fue sino hasta la década de los años cincuenta que, pasando la dirección a las manos del Dr. Jorge A. Vivó, se hizo toda una reelaboración teórica que de hecho culminó en 1964, y a partir de ahí, toda la labor investigativa y de enseñanza, se redujo a tal punto que no bastó el que se circunscribiera a una sola corriente de pensamiento, sino en el seno de ésta, exclusivamente a la investigación aplicada.

 

Con el tiempo, esa investigación aplicada carente de un sustento teórico permanente y actualizado, se redujo en empiria pura, que empezó a entrar en crisis en el segundo lustro de la década de los años setenta, para entrar en un período de transición en la segunda década, de hecho, en la cual estamos inmersos.

 

No obstante que esta transición comenzó con la década, ha sido una transición obstruida, bloqueada, negada; con todo lo que esto trae consigo, es decir, un enorme costo social, pues es una transición que aún no acaba, que aún es incompleta, retardándose con ello el desarrollo de la Geografía en México.

 

Negado lo multifacético, negada la apertura a otras escuelas de pensamiento en este proceso de transición, su consecuencia directa ha sido  la falta de un consenso, realmente consciente, teorificado (no político), de hacia dónde ir con el cambio.  No sólo no se a debatido con suficiencia, sino simplemente no se ha debatido los fundamentos de por qué hacia una u otra dirección.  De ahí que un cambio sustancial, positivo, y real, habrá de requerir aún de un período de 5 a 7 años, en el que se desarrollen y asimilen conscientemente esos fundamentos, dando lugar a un consenso en los mismos términos; no obstante, siempre y cuando, ya se de una real apertura en igualdad de condiciones.

 

Si alguna reforma inmediata es necesaria, inaplazable y en el espíritu de una transición aquí señalada, es precisamente en el sentido de darle un peso central a lo teórico e histórico, al fundamento de las cosas, y reconocer la importancia de la investigación básica, para poder enfocar de otro modo la investigación aplicada, y poder resolver verdaderamente una “ingeniería” geográfica.

 

En conclusión, si por lo menos del actual proceso que ha puesto en movimiento a toda la comunidad de geografía, resulta el “que se abran cien flores, que compitan cien escuelas”, en ese sentido:

 

1      Que se de una apertura a todas las corrientes de pensamiento, en igualdad de condiciones.

2      Que se de un peso central y amplio a lo teórico e histórico.

3      Que se reestructure la administración del quehacer geográfico, reconociéndole un lugar a la investigación fundamental o básica, a la geografía teórica.

 

Entonces sí, de algo podremos estar seguros: que nos encaminamos con rumbo fijo al desarrollo de la Geografía en México, y a corto plazo, a un cambio sustancial y positivo del Plan de Estudios del Colegio de Geografía.

 


Etiquetado en Cuadernos SMTHG

Comentar este post