La Geografía en México Entre 1979 y 1989: El período de 1979 a 1982.

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La Geografía en México Entre 1979 y 1989:

El período de 1979 a 1982.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://sociedad-mexicana-de-teoria-e-historia-de-la-geografia.over-blog.es/,

México, agosto 2009

 

 

A lo largo de nuestros estudios profesionales en Geografía, pasamos de esa equívoca y confusa noción de la Geografía como “ciencia de los fenómenos”, a la Geografía “ciencia de la planificación geoeconómica regional”, al final, sobre la base de aquella misma concepción martonniana.  Hasta que en 1979, simplemente; al igual que todos los teóricos de la Geografía que hasta entonces habíamos consultado; nos detuvimos a preguntarnos: <<¿Qué es la Geografía?>>, para darnos a nosotros mismos una respuesta que no obteníamos con rigor científico de ninguna fuente.

 

Nuestros profesores simplemente no se ocupaban en discutir el punto, se partía en todo sin ninguna base de definición teórica de por qué y para qué se hacía todo ello.  Hasta que alguna vez (era el tercero de diez semestres de la carrera), por fin una profesora, a nuestra insistencia, se dio un tiempo en su clase para explicar su opinión con la más agradable sencillez y candor, que muy bien refleja aquel estado de cosas; empezó diciendo: <<Bien, les voy a comentar cómo me explico yo todo esto; en realidad uso un “truquito”, por el que entiendo a la Geografía...>>, y a continuación escuchamos por primera vez la definición de Emmanuel de Martonne; no venía como una definición formal, sino como un candoroso artilugio cuasi mágico, en calidad de recurso autoexplicativo, pero, ¡por fin había algo!  Y ese “algo” ya estudiado de muchas fuentes, fue por mucho tiempo, aun cuando insistentemente criticado por nuestra parte; hasta que a fines de ese 1980, inconformes con los resultados de nuestra tesis de Licenciatura; habiendo fallado ese intento de fundamento riguroso a todo ello; hicimos la siguiente reflexión sobre la definición de Emmanuel de Martonne:

 

“Geografía: ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales, considerados en su distribución en la superficie terrestre, de sus causas y sus relaciones”.  Ciertamente se planteaba como una ciencia del “estudio de los fenómenos”; pero el gran equívoco, estaba en no reflexionar que ello es condicional; esto es, que no es el estudio de los fenómenos como tales, sino únicamente en tanto “considerados en su distribución en la superficie terrestre”.  Pero disociar una cosa de la otra, ciertamente, no es evidente.  Pero con ello, dimos el paso esencial.

 

El factor que introducía el equívoco estaba precisamente en el concepto que define uno de los criterios esenciales del hacer científico: la causalidad.  Entendido que el asunto era la distribución en la superficie terrestre, la causalidad no sería del fenómeno, sino de esa distribución y relaciones físicas externas mismas.  Y en ese punto nos saltó la chispa.

 

Lo que estaba en consideración, según Emmanuel de Martonne, eran apenas tres propiedades espaciales: distribución, superficie, y relación; y este es el otro factor que, minimizado apenas como marco de referencia, contribuía a la confusión.

 

La lógica dialéctica nos había enseñado que, primero, definir algo es señalar sus propiedades más generales y esenciales; y segundo, que, en consecuencia, a lo limitado de esas propiedades espaciales, no había que hacer la enorme e interminable lista de propiedades particulares para completar a satisfacción la definición, sino, por lo contrario, generalizarlas en un concepto superior, en este caso: el espacio.  Infortunadamente no recordamos el día que por fin lo descubrimos, pero debió ser “un buen día, a fines del año del señor” de 1980.

 

La manera de considerar los fenómenos en geografía, no era en su causalidad como tales (para lo cual hay el especialista propio), sino era en la causalidad de sus propiedades espaciales.  O simplemente dicho, de lo que nos dimos cuenta que en esencia trataba la Geografía, era del estudio del espacio, en particular, el espacio terrestre.  Y todo dio un vuelco en 180º para siempre, habíamos encontrado lo que por mucho tiempo estuvimos buscando.  A partir de ahí; de haber definido claramente la categoría esencial del conocimiento geográfico y con ello el objeto de estudio que por un lado le daba una identidad propia a la ciencia de la Geografía, y por otro la deslindaba tajantemente sin lugar a confusión de toda otra ciencia; nos fue relativamente fácil aportar en nuestra tesis de Licenciatura, el fundamento teórico-metodológico científico de la Geografía; tesis que titulamos: “Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento” (Tesis, UNAM, México, 1983).

 

Por esos curiosos azares de la historia, en esas mismas fechas habíamos ingresado como docente a la Universidad Autónoma Chapingo (UACH); en donde durante el año 1981 estuvimos redactando nuestra tesis, y todo 1982 dudando en presentarla; porque simplemente nosotros mismos no creíamos en lo que habíamos descubierto dado el drástico giro que representaba, y que le daría un vuelco a todo lo hecho hasta entonces; y de ahí que, presionado por otras razones, la entregué a fines de ese año y se programó el examen para febrero de 1983.

 

En nuestra estancia en la Universidad de Chapingo, no obstante estudios superiores, compartimos la docencia en ese entonces con un profesor de Geografía para la educación básica, egresado de la Escuela Normal Superior, con el que, impensadamente, habríamos de compartir la caracterización de la Geografía en México años después; concretamente, de la década de los años noventa del siglo XX, a la primera década del siglo XXI: el Prof. Javier Castañeda Rincón, a quien, entre otros, no sólo tuve el gusto de comunicarle verbalmente todo lo que estaba haciendo de tiempo atrás, sino, finalmente, satisfecho y orgulloso, le obsequié un ejemplar de mi tesis de Licenciatura.  Y ese hecho, años después, cambió la historia.

 

En su estricta cronología, en su momento, ya habrá lugar para volver a ello; pues, quod fecit quisque tuetur opus (cada uno defiende la obra que realizó, Ovidio).  De pronto (en nuestra siguiente entrega), caractericemos la Geografía en México en la década entre 1982 y 1989. 


 

 

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